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| El "opositor" Eliecer Avila ofrece declaraciones en Radio Martí en Miami |
El negocio de la contrarrevolución
anticubana en Estados Unidos, principalmente en la sureña ciudad de Miami y que
también se conoce como la “industria de la nostalgia”, genera espléndidos
beneficios a una crápula de exiliados cubanos que vive como parásitos, al
amparo del conflicto político-ideológico entre La Habana y Washington, y que ya
dura más de medio siglo.
Sus principales peones están en la isla,
quienes aportan la fuerza material para sustentar las multimillonarias ayudas a
través de los programas subversivos de la Agencia de Desarrollo Internacional
de los Estados Unidos (USAID por sus siglas en inglés), aunque los mayores
beneficiarios disfrutan las bondades de Miami, una ciudad donde contrastan perfectamente
los ingenuos seguidores del "anticastrismo" y los ricachones vestidos de falsos luchadores
y defensores de derechos humanos.
Cuba,
la isla infinita trae nuevamente un testimonio de la joven cubanoamericana
Yadira Escobar, sobre la manipulación de los llamados disidentes y opositores
de la isla, como fichas de cambio en este tenebroso negocio.
¿Cuánto
le cuesta cada “disidente” a la Florida?
Por
Yadira Escobar*


