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| emigrado cubano Carlos Muñiz Varela, asesinado en Puerto Rico |
A 35
años del asesinato del joven emigrado, la justicia boricua continúa sin
enjuiciar a los culpables
Por
Pedro Antonio García
El 28 de abril de 1979, en horas de la
tarde, el joven emigrado cubano Carlos Muñiz Varela viajaba por la urbanización
San Ramón, del municipio Guaynabo, en las cercanías de San Juan, rumbo a la
casa de su madre, cuando desde otro auto comenzaron a dispararle.
Los asesinos realizaron nueve disparos
contra el joven, quien perdió el control del auto, el cual se volcó. Uno de los
atacantes, no conforme con el resultado, se acercó al carro volcado y a
quemarropa, le dio un tiro de gracia a Carlos.
Trasladado a un hospital de la capital
portorriqueña, los médicos trataron inútilmente de salvarle la vida. Según su
informe, dos balas calibre 45 habían interesado el cráneo y la cervical del
joven, quien murió en la madrugada del 30 de abril. Al día siguiente, fue
sepultado.
Cinco meses antes del atentado, el semanario
gráfico La Crónica publicó las amenazas de muerte contra Carlos Muñiz Varela
por parte de un sujeto que se hacia llamar Zeta y proclamaba ser el jefe
militar del comando Omega 7, un grupúsculo organizado y financiado por la CIA.
Las amenazas se cumplieron. A las dos de la
tarde del 30 de abril de 1979, apenas unas horas después del fallecimiento de
Carlos, el Comando Zero se atribuía el asesinato en una llamada telefónica a
una estación de radio en la ciudad de Miami.
